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Historia

Historia de una ilusión compartida

 

Cuando ACAL cumple veinte años el vértigo invade la memoria de quienes fundamos esta casa. Ha sido una apasionante y larga aventura, en la que tuvimos que generar toneladas de energía para que aquella pequeña, terrible y, en algunos casos, repudiada asociación en sus comienzos fuera posible. El equipo fundacional reunía a los mejores de la Escuela de Biblioteconomía y a quien esto escribe. Aquellos Carlos Jiménez, Luis Dionisio, Manuel Jesús y Rafa Yedro. Precedidos en las tareas de redacción, un par de años antes, por José Andrés, Bonal y Manuel Lorenzo Y a esto excelentes equipos se unieron después la dicharachera Rosa y la serrana M. José. Y poco más tarde se nos apuntó Florián, nuestro primer facultativo. Y a todos ellos se acabaría uniendo otro montón de gente excelente.

En sus comienzos pecamos de osadía y de soberbia al asumir tantos atrevimientos. Nos iniciamos en el periodismo rompiéndonos los riñones con un boletín de unas cuantas fotocopias que ahora son impresas y en color. Hoy en día disponemos de unas publicaciones en las que hemos recogido lo mejor de cada especialidad. Cox, Duranti, Cunninghan y otros muchos han llenado nuestras revistas de páginas excelentes. También vivimos el inicio de la normalización como si hubiéramos parido la Isad y en cierta medida lo hicimos. Cuando desde instancias oficiales se trataba de disuadirnos y nos decían que nunca se aplicaría realizamos y publicamos su primera traducción, en 1993, y un año mas tarde organizamos el primer curso que se impartió en este país sobre la norma. Y lo mismo hicimos con la ISAAR (CPF) y con la AS 4390 origen de la tan de actualidad ISO 15489. Aprendimos mucho con las numerosas actividades de formación que Acal desarrolló. En esta casa siempre se escogió a los mejores profesores, fueran de donde fueran y costase lo que costase, en ocasiones una pasta, pero invariablemente hemos consideramos que la ilusión por aprender merecía todo el esfuerzo. Organizamos unos congresos donde todo era posible. Cuatro encuentros en los que esta casa se volcó buscando ayudar a nuestros asociados y a todos los archiveros españoles a estar más preparados y a ser aún mejores profesionales. Y ello sin que tuviésemos la respuesta esperada, porque en esas la ocasiones la realidad nos pilló siempre con un pasó adelantado. Difundimos todo lo que nos llegó, desde la regulación de los ingresos hasta la Neda, nuestro último lanzamiento. Pero estas actuaciones sorprendentemente en lugar de ser valoradas solían asustar y hoy todavía continúan provocando nerviosismo. Y quizá por eso, porque entendemos que nada se debe guardar, se han dicho tantas cosas injustas sobre nosotros La crisis del tema de la formación profesional la vivimos en carne propia, en aquel debate magnifico entre el maestro Martín Fuertes y Cruz Mundet y en una asamblea equiparable a las mejores sesiones parlamentarias de  la transición. En esta casa nunca hemos sido de verborrea fácil pero tampoco nos callamos y siempre hemos denunciado lo que nos pareció censurable, aunque colisionáramos con la administración, con otras asociaciones o topásemos con la iglesia y nos condenase por rojos. No importa. También llegaron épocas de serenidad en las que nos fuimos asentando. Fueron años más corrientes, de normalidad pero en los que esta casa siguió tratando de prestar los mejores servicios pero sin cambiar su camino, ni pasar en silencio.

A toda esa gente que ha hecho posible esta hazaña (porque de hazaña hay que hablar, en una atmósfera tan renuente y con algunos ámbitos tan malencarados y hasta hostiles como los que hemos tenido que vivir) le brindamos nuestra gratitud. A todos los que fueron y son, a los que se han ido, a los que se nos unirán y a los que ya ni siquiera están entre nosotros. A todos ellos, a todos nosotros, sin aviesas intenciones hay que atribuirles una parte del mérito que suponen los muchos años de existencia de esta asociación. Felicidades.

Luis Hernández Olivera

 

 

15 años y varios días … ACAL y canto.

 

Cuando se trata de celebrar aniversarios lo políticamente correcto será hablar de los logros alcanzados, desempolvar las memorias de actividades y enumerar una larga lista de cursos, congresos, publicaciones… En definitiva  hacer un cronicón a mayor gloria de la asociación y del evento, poniendo de manifiesto las grandes aportaciones al desarrollo de los archivos y de la  Archivística Castellano y Leonesa y universal, que todo hay que decirlo, debe tener  unas peculiaridades que la hacen única e irrepetible, gracias al impulso de ACAL. Pero con  la frialdad de los simples datos es difícil reconstruir quince años llenos de miles de historias y anécdotas, de hechos más o menos afortunados que nos ayudarían a entender el porqué de muchas cosas que estamos viviendo. Nuestro recorrido ha sido largo y, pese a etapas de sombras y luces, positivo. Pero en esta breve vuelta atrás no podemos olvidar a todos aquellos que han colaborado de una u otra manera en hacer de nuestra Asociación lo que es hoy.

ACAL surge en 1991 como una asociación profesional de la mano de Luis Hernández Olivera, acompañado por un grupo de alumnos de Archivística de la Escuela de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad de Salamanca, entre los que estaban José Andrés González Pedraza, José Luis Bonal, Manuel Lorenzo, Luis López, etc. En este momento los estudios  de Biblioteconomía se ven con cierta desconfianza por parte de los sectores profesionales y se acaba de promulgar nuestra Ley 6/1991 de Archivos y Patrimonio Documental de Castilla y León, que trata de poner en marcha nuestro Sistema Archivístico.

La Asociación pretende la representación profesional para el impulso de los archivos y el desarrollo de la Archivística en Castilla y León. Estos objetivos no son bien interpretados por algunos profesionales que se reúnen en Valladolid, para decidir qué postura adoptar ante la nueva Asociación. Pero pese a la desconfianza inicial comienzan a asociarse algunos profesionales, el primero Florián Ferrero. ACAL comienza su andadura poniendo en marcha su Boletín, y proyectando su primer congreso, su programa de formación y su primer Consejo de Administración con Luis Dionisio López como Presidente, Rosa M. López, como Vicepresidenta, Manuel Jesús Martín como Secretario, Rafael Yedro como Tesorero, Luis Hernández como responsable de Publicaciones y Formación,  María José Fernández Sesma como Vocal. Las dificultades de los inicios, con escasez de recursos de todo tipo, y problemas de organización,  se superan con entusiasmo, juventud y ganas, aunque también con voluntarismo. Las primeras reuniones se celebran en domicilios particulares entre nubes de humo e interminables cafés.

Pero poco a poco la Asociación va consolidándose y en 1992 celebra su primer Congreso en Zamora presidido por Florián Ferrero, la prueba de fuego, con total éxito de asistentes y organización, gracias sobre todo a los archiveros zamoranos que pusieron todo de su parte para obtener un óptimo resultado. Y como muestra queda el número 1 de la revista Tabula, que recoge las actas de este Congreso. A este han seguido los de Palencia, Salamanca y el último celebrado en Burgos en 2004.

Paralelamente se van desarrollando los programas de formación anuales. La calidad de estos programas ha sido merecedora de la atención de gran número de profesionales y estudiantes de Archivística. Nuestra asociación impartió en España los primeros cursos sobre Calendarios de Conservación, impartido por Carol Couture, sobre la Norma ISAD(G), por Michael Cook , entre otros. Han sido numerosos los temas abordados en estos cursos destacando los dedicados a la Descripción, en todas sus facetas. Al frente de estos programas han estado Luis Hernández, María Pía Senent, Maria Ángeles Castañeda y Raquel Gómez entre otros.

Otra de las actuaciones destacada en la Asociación han sido las publicaciones, el Boletín de ACAL, al que se renombraría como Archivamos, de carácter trimestral, casi siempre, y la revista Tabula, de periodicidad anual, aunque también se han publicado monografías, ciclos de conferencias, o obras en colaboración. Estas publicaciones han requerido siempre un importante esfuerzo, aunque debido a las variadas circunstancias coyunturales no siempre han contado con la periodicidad que debieran. De su gestión se han ocupado Luis Hernández que las puso en marcha y actualmente sigue ocupándose de ellas, Juan José Generelo que les dio un nuevo impulso, Abelardo Santamaría Gallo y  Rosa María López Alonso.

Podríamos seguir enumerando grupos de trabajo, iniciativas o distintos hechos en los que ACAL ha tomado parte, ninguno ha llegado a la dimensión alcanzada por su participación en la Comisión de Expertos creada por el Ministerio de Cultura para la elaboración del Informe sobre las reclamaciones de fondos documentales del Archivo General de la Guerra Civil Española. Pero la mejor forma de rememorar su historia es a través de   las personas que han luchado por hacer de ACAL la Asociación que hoy es, personalizándola en sus presidentes.

Luis Dionisio López Rodríguez, primer Presidente, cuestionado por sectores ajenos a la Asociación por su juventud, supo aportar esa ilusión y empuje, y sentar las bases de la actual asociación.

El período de Juan José Generelo Lanaspa, marco la etapa de consolidación. En el Consejo de Administración por él presidido, destacaba la representación de los archiveros de la Junta de Castilla y León, aunque con representantes de distintos sectores, Administración Local, empresas, universidades. Fue una época de equilibrio interno y externo, se comienza a trabajar en distintos aspectos, normativa, normas técnicas.

Bajo la presidencia de Ángel Laso Ballesteros se  continuó trabajando en  la misma  línea que el anterior consejo de Administración. Algunas disensiones relativas a la Licenciatura en Archivística auspiciada por la Coordinadora de Archiveros de España, llevaron a su dimisión en 1999.

Tras este hecho la Asociación atraviesa un periodo difícil hasta asumir la presidencia Carlos Travesí de Diego, que da un impulso a los grupos de trabajo de normas técnicas con la creación del proyecto DAN. Este presidente presenta su dimisión por haber sido nombrado Director del Archivo General de Castilla y León. Tras esta dimisión, a la que acompañan varios miembros del Consejo de Administración, ACAL atraviesa un momento difícil.

Nuestro actual presidente Manuel Melgar, recientemente reelegido en la última Asamblea General, preside un Consejo de Administración formado por Carmen Cuevas, Raquel Gómez, Luis Hernández y Carmen Rodríguez. El nuevo Consejo de Administración cuenta entre sus objetivos el mantenimiento de los niveles de actividad habituales, y el impulso de nuevos retos entre los que se encuentra un desarrollo del Área de Estatuto Profesional, la colaboración en las actividades y grupos de la Coordinadora de Asociaciones de Archiveros de España y FESABID. Durante su presidencia ACAL ha dado un importante paso con la puesta en marcha del portal de archivos www.acal.es que pretende ser un canal dinamizador de la información archivística.

Pese al breve reconocimiento a nuestros presidentes no podemos dejar de citar a algunas de las personas que durante estos quince años han colaborado con distintas responsabilidades, Luis Miguel Rodríguez Alfageme Tesorero eficaz que supo reorganizar nuestras finanzas después de periodos difíciles, nuestras secretarias Begoña Garmendia y Noelia Vicente, Victoria Sánchez,  las responsables de Administración Local Esperanza Fernández Suárez y Ana Feijoo. Lola Carnicer, Julián Pérez, Elena Lobato, José Carlos Lobo, José Carlos Rodríguez, Elena Matas, y todos aquellos que han estado detrás de las múltiples actividades que durante estos quince años ha desarrollado nuestra asociación. Gracias a todos.

Rosa López Alonso

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